La muerte a tiros de la periodista y candidata regional Susy Isabel Aponte Polo durante una actividad de campaña en Caraz volvió a poner en primer plano la capacidad de las autoridades para asegurar un proceso electoral sin violencia. El ataque se produjo cerca de las 12:40 de la tarde, cuando Aponte Polo recibió un disparo de gravedad y murió poco después en un hospital. En ese mismo episodio, un hombre fue baleado y sigue ingresado.
La Policía comunicó la detención de un ciudadano venezolano como presunto autor del crimen y afirmó haberle incautado una pistola, mientras prosigue el interrogatorio. Testigos citados por RPP indicaron que el agresor habría disparado por la espalda y apuntado a la cabeza. Pese a esa captura, las autoridades todavía no han determinado el móvil del asesinato, un vacío que mantiene abiertas las dudas sobre las condiciones en que se desarrollaba el acto político.
Conocida como “China Polo”, Aponte Polo había realizado investigaciones periodísticas sobre corrupción en el ámbito judicial antes de dar el salto a la política como candidata al Gobierno Regional de Áncash por Alianza para el Progreso. Después del crimen, el Jurado Nacional de Elecciones pidió esclarecer lo ocurrido y defendió un proceso electoral “pacífico y con plenas garantías”, mientras instituciones y dirigentes expresaron su condena. Sin embargo, la gravedad del caso deja en evidencia el contraste entre esa aspiración institucional y el desenlace ya consumado en plena campaña.
