La denuncia de los ambientalistas checos Michaela Brandnerová y Jiří Dolanský, conocidos como Misa y Jirka, volvió a poner bajo escrutinio las condiciones de seguridad en espacios públicos de la capital. La pareja aseguró que fue víctima del robo de una mochila mientras participaba la mañana de este sábado en una jornada de recolección de residuos y desechos sólidos frente a Fuerte San Gil, en la costa marítima de la Ciudad Colonial.
En un video publicado en su cuenta de Instagram (@verdederos), Brandnerová aparece entre lágrimas pidiendo la devolución de sus documentos. Según relataron, en la mochila estaban la billetera, llaves de la habitación donde se hospedan, tarjetas de créditos, licencias de conducir, un trípode, power banks y otros objetos personales. “Llevamos mucho tiempo organizando limpiezas y nunca se nos había perdido nada; esta vez fuimos como voluntarios a una limpieza organizada por otras personas… y nos robaron la mochila entera enfrente de Fuerte San Gil”, escribieron. Dolanský subrayó en el audiovisual que lo más difícil de recuperar son los carnets de conducir, porque “aquí no hay consulado de República Checa”.
El caso, ya denunciado ante la Policía Nacional, deja un contraste incómodo: una actividad de servicio ambiental terminó marcada por una pérdida que los afectados describen como excepcional en su experiencia previa. Mientras esperan recuperar sus pertenencias, el episodio refuerza la necesidad de fiscalizar las condiciones de resguardo en jornadas ciudadanas y la capacidad de respuesta ante hechos que golpean tanto a voluntarios como a la imagen de espacios emblemáticos de la capital.
