A casi dos semanas del hallazgo del cuerpo de Santa Verónica Contreras Zapata en la orilla de la playa de Boca Chica, sus familiares denunciaron que el caso sigue sin detenidos y sin información oficial sobre el avance de las investigaciones, un cuadro que agrava la incertidumbre alrededor de una muerte ocurrida con aparentes signos de violencia.
La familia, amigos y allegados realizaron un piquete pacífico con pancartas para exigir el esclarecimiento del crimen y una respuesta más efectiva de las autoridades. Durante la manifestación, la madre de la víctima, Juana Altagracia Zapata, advirtió sobre el dolor que provoca la falta de respuestas y reclamó que el caso no quede en la impunidad. También pidió a la Policía Nacional y al Ministerio Público continuar las pesquisas hasta identificar y someter a los responsables.
Los parientes sostuvieron que mantendrán las jornadas pacíficas de protesta hasta que las autoridades informen sobre avances concretos. El caso reabre el contraste entre el discurso institucional y los resultados en una investigación que, según la denuncia de la familia, todavía no ofrece respuestas públicas ni acciones visibles frente a un hecho que mantiene abierta la exigencia de rendición de cuentas.
