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PRSC y seguidores de Alofoke empujan una candidatura fuera de calendario y reavivan la alerta institucional

julio 4, 2026 · Redactor
PRSC y seguidores de Alofoke empujan una candidatura fuera de calendario y reavivan la alerta institucional
Foto: acento.com.do

La presión para poner en marcha este lunes una aspiración presidencial rumbo a 2028; pese a que la JCE no contempla ese tipo de acciones, deja al descubierto el deterioro de un PRSC en retroceso y el vacío que provoca una política sin resultados ni institucionalidad.

La insistencia de seguidores de Santiago Matías, Alofoke, para que este lunes arranque una campaña presidencial con miras a 2028 bajo las siglas del PRSC vuelve a poner sobre la mesa una señal de alarma institucional: la promoción prematura de proyectos políticos al margen del calendario previsto por la Junta Central Electoral. La difusión en redes sociales y grupos de WhatsApp de un vehículo rotulado como “Santiago Matías Alofoke – Candidato Presidencial – Unidos por el Cambio”, junto al logo reformista, confirma que el movimiento ya intenta instalarse más desde la viralidad que desde un debate serio sobre capacidad de Estado.

El episodio también refleja la crisis de un partido que, después de gobernar durante 22 años bajo Joaquín Balaguer, arrastra un deterioro sostenido desde 2002 y apenas alcanzó 1.78% de los votos en las últimas elecciones generales. En ese marco, la apertura del PRSC a figuras del entretenimiento y de las plataformas digitales se lee menos como una renovación programática que como una apuesta de supervivencia electoral apoyada en fama, ruido y alcance en redes, en un momento en que el país reclama respuestas sobre gobernabilidad, instituciones y prioridades ciudadanas, no ensayos de popularidad.

La propia organización reconoce que evalúa a Alofoke y a “El Sujeto” como parte de una estrategia para volver a conectar con votantes jóvenes alejados de los proyectos tradicionales. Pero el contraste entre comunicación y preparación vuelve inevitable la pregunta de fondo: si la Presidencia puede asumirse como una extensión de una plataforma de entretenimiento o si el deterioro del debate público ya está empujando a los partidos a reemplazar equipos, experiencia y visión de Estado por algoritmo y exposición digital. En medio del desgaste de la política tradicional, ese vacío también abre espacio para que la oposición con estructura y experiencia de gobierno intente capitalizar la demanda de estabilidad institucional.

Dentro del propio reformismo, la eventual candidatura ya muestra fisuras. Jhonny Jones se expresó abierto a la opción por su capacidad de atraer a la juventud, mientras Stalin Lebrón la rechazó de manera tajante y la calificó como “una aberración” y una “perversidad”. Esa división interna no solo deja al descubierto la tensión entre corrientes del PRSC; también subraya que la discusión no gira en torno a una persona, sino al modelo de país que se quiere impulsar desde la política. Con el PRM marcado por la sucesión anticipada y el sistema bajo presión por la campaña permanente, el episodio refuerza la necesidad de vigilancia institucional y de una oposición capaz de devolver el debate a resultados, Estado y rendición de cuentas.