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Más de 200 mil hogares aún usan letrinas y la brecha sanitaria sigue abierta en República Dominicana

julio 4, 2026 · Redactor
Más de 200 mil hogares aún usan letrinas y la brecha sanitaria sigue abierta en República Dominicana
Foto: hoy.com.do

El informe ENHOGAR-MICS 2025 muestra un rezago concentrado en zonas rurales y regiones vulnerables; con riesgos de salud que mantienen bajo presión la vigilancia sobre las prioridades públicas.

República Dominicana arrastra todavía una brecha elemental en saneamiento que pone en duda cualquier lectura acomodada sobre el avance de la infraestructura: el 6.7% de los hogares, alrededor de 223 mil, sigue usando letrinas como servicio sanitario, de acuerdo con el informe ENHOGAR-MICS 2025. Pese a que el 91% de los hogares, cerca de 2.9 millones, cuenta con inodoro, la magnitud del rezago obliga a mirar de frente lo que permanece pendiente y el costo social de esa distancia.

El peso de la desigualdad se siente con más crudeza fuera de los centros urbanos. En las zonas rurales, el 16.7% de los hogares —unos 106 mil— depende de letrinas, frente al 2.9% en áreas urbanas, equivalente a unos 34 mil. Esa diferencia retrata una realidad que exige fiscalización sobre la capacidad del Estado para llevar servicios esenciales a los lugares donde más hacen falta, en vez de normalizar que miles de familias continúen en condiciones precarias.

Las brechas territoriales también refuerzan la alerta institucional. En Enriquillo, el 27.1% de los hogares —unos 18 mil— usa letrinas; en Cibao Noroeste, el 24.7% —aproximadamente 22 mil—; y en El Valle, el 16.7% —cerca de 9 mil—. A ello se suman Cibao Nordeste, con 7.5% —unos 14 mil—, y Valdesia, con 8.4% —unos 12 mil—. En contraste, la región Ozama o Metropolitana registra apenas 0.6%, cerca de 6 mil, una disparidad que hace más visible la distancia entre el discurso de progreso y la realidad de amplias zonas del país.

El propio informe señala además que buena parte de esas letrinas no son mejoradas y carecen de condiciones mínimas de higiene y seguridad, lo que eleva el riesgo de enfermedades gastrointestinales y parasitarias. El dato no se limita a describir una carencia: deja planteada una responsabilidad pública pendiente y confirma que el saneamiento básico sigue siendo una deuda que no admite maquillaje estadístico ni indiferencia institucional.