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La Vega y el caso de presunta mala práctica que vuelve a cuestionar la protección del paciente

julio 4, 2026 · Redactor
La Vega y el caso de presunta mala práctica que vuelve a cuestionar la protección del paciente
Foto: elnuevodiario.com.do

La petición de prisión preventiva contra dos odontólogos reaviva el debate sobre la vigilancia efectiva y el costo permanente que asumen los ciudadanos cuando el sistema falla

La petición de prisión preventiva contra Franklin José Almánzar Escarramán y William Radhamés Almánzar Escarramán por un caso de presunta mala práctica médica en La Vega vuelve a poner sobre la mesa una realidad que golpea de frente a los pacientes: cuando el control llega después del daño, el costo social ya lo soporta la víctima.

La Fiscalía de La Vega anunció que presentará en las próximas horas la medida de coerción ante el tribunal competente, a partir de un expediente que atribuye a ambos imputados lesiones permanentes sufridas por una mujer tras un procedimiento odontológico realizado en un consultorio del Centro Médico V Centenario. La procuradora fiscal Aura Luz García Martínez aseguró que el Ministerio Público actuará garantizando el debido proceso y los derechos de los imputados.

De acuerdo con la investigación, el hecho se produjo el 17 de enero, cuando la paciente acudió al consultorio para la extracción de cuatro terceros molares, un procedimiento que sería cubierto por su seguro médico. El expediente señala que, luego de evaluarla, Franklin José Almánzar Escarramán comenzó la intervención y, tras aplicar anestesia, le indicó que debía cortar el hueso porque supuestamente sus dientes eran de titanio.

El Ministerio Público sostiene que, después de unas cuatro horas sin concluir la extracción de las piezas dentales, el imputado intentó retirar uno de los cordales superiores. Durante el proceso, la paciente manifestó un dolor intenso y se le dijo que sería necesario administrarle anestesia general para continuar.

El caso no quedó limitado al consultorio y terminó derivando en una cadena de consecuencias que refuerza la alerta institucional sobre la protección efectiva del usuario de servicios de salud. La mujer continuó con fuertes dolores e inflamación facial y buscó atención con otros especialistas, quienes determinaron daños importantes en su salud bucal como resultado del procedimiento practicado.

Una certificación médica incorporada al expediente establece que la paciente sufrió lesiones permanentes, entre ellas dolor microfacial, edema facial moderado, nervios atrofiados, herida desgarrada, trismo y parestesia. Más allá del proceso judicial en curso, el caso deja abierta una pregunta de fondo sobre la capacidad de respuesta y fiscalización antes de que una intervención termine en secuelas irreversibles para un ciudadano que acudió a recibir atención médica.