El hallazgo del cuerpo sin vida de Rosa Marte, reportada como desaparecida desde el 9 de julio en Barraquito, Villa Riva, volvió a colocar bajo escrutinio la capacidad de respuesta institucional ante casos que terminan con un desenlace fatal. La Policía Nacional informó que el cadáver fue localizado la tarde del sábado 18 de julio en una zona boscosa de la comunidad Las Guanábanas, en Azua, en avanzado estado de descomposición.
Según la versión oficial, en el proceso fue detenida Mariely Figuereo Ramírez, de 36 años, compañera sentimental de un hijo de la fallecida, señalada como presunta autora del hecho. La institución indicó que la pesquisa incluyó más de 100 diligencias investigativas, entre ellas entrevistas, levantamientos y análisis de cámaras de videovigilancia, en coordinación con el Ministerio Público. La escena fue procesada por la Policía Científica y el INACIF para establecer las circunstancias del hecho.
Aunque la Policía sostiene que las investigaciones continúan para el completo esclarecimiento del caso, el desenlace reabre la demanda de vigilancia y rendición de cuentas sobre la eficacia real de los mecanismos de búsqueda y respuesta, en un episodio que expone el costo humano de llegar tarde a una desaparición denunciada.
