El uso del voto electrónico en las elecciones legislativas de Rusia volvió a colocar la integridad del proceso bajo cuestionamiento. En la segunda jornada de los comicios, la oposición denunció presuntas irregularidades y alertó sobre un sistema de votación a distancia que considera vulnerable a manipulación, en un escenario en el que el oficialismo busca conservar su mayoría en la Duma.
Entre los señalamientos, la oposición sostiene que integrantes de algunas comisiones electorales han promovido el voto telemático y reporta casos de ciudadanos que habrían encontrado obstáculos para votar con papeletas físicas. El partido opositor Yábloko denunció además que algunas personas no pudieron sufragar en papel porque, presuntamente, alguien ya había emitido el voto electrónico en su nombre, un señalamiento que agrava las dudas sobre los controles del sistema. Frente a esas críticas, la presidenta de la Comisión Electoral Central, Ela Pamfílova, defendió el proceso y afirmó que las autoridades trabajan para celebrar unas elecciones transparentes, al tiempo que pidió a los medios evitar acciones que, según dijo, puedan desacreditar los comicios. No obstante, los propios datos citados en la jornada muestran el peso creciente de la modalidad digital: la CEC informó que el 80 % de los ciudadanos registrados para votar electrónicamente ya había utilizado esa vía, equivalente a unos 3,2 millones de personas, mientras en Moscú se reportaban unos 2,5 millones de votos por internet frente a alrededor de 300.000 presenciales.
En ese contexto, la distancia entre la versión oficial y los cuestionamientos opositores mantiene abierta la exigencia de vigilancia sobre el proceso.
