Un operativo sorpresivo de la Dirección General de Migración (DGM), respaldado por efectivos del Ejército de República Dominicana (ERD), culminó con 21 personas detenidas en comercios de San Cristóbal y volvió a poner bajo la lupa la capacidad de control previo de las autoridades. La intervención abarcó 19 establecimientos en avenidas de alto tránsito como Constitución, María Trinidad Sánchez, Libertad y Padre Borbón, donde inspectores entraron a tiendas y pica pollos en busca de extranjeros sin documentación.
El reporte oficial precisó que fueron apresados 20 ciudadanos haitianos y un nacional chino en sus lugares de trabajo. De acuerdo con ese balance, ninguno presentó papeles que avalaran su permanencia legal en el país. La mayor cantidad de detenidos salió de la tienda Aura Moll, en la avenida María Trinidad Sánchez, de donde fueron retirados 13 extranjeros; en De Gavy Pechurina, ubicada en la avenida Constitución, cayeron cuatro trabajadores. También se registró un detenido en cada uno de los negocios Fábulas Food and Bar, Pollo Sexy, El Rancho de Chula y Pica Pollo Canastica.
La propia descripción del despliegue —organizado por equipos de Inteligencia, Interdicción y el Departamento Jurídico de la DGM, con camiones de retención y salidas bloqueadas— acentúa el contraste entre la capacidad de ejecutar redadas y las preguntas que siguen abiertas sobre la supervisión continua de actividades comerciales en zonas céntricas. Para la sociedad civil, el episodio deja una advertencia institucional: más allá del efecto inmediato del operativo, persiste la exigencia de rendición de cuentas sobre por qué la respuesta llegó en forma de batida y no de control oportuno.
