Después de 32 horas del octavo apagón general de 2026, Cuba consiguió este sábado restablecer su Sistema Electroenergético Nacional (SEN) y volver a interconectar todas las provincias. Aun así, la recuperación no puso fin a la crisis: la Unión Eléctrica (UNE) reconoció que, pese a la energización del sistema de transmisión, seguían siendo severas las afectaciones eléctricas.
Un directivo explicó que la reconexión fue “muy difícil” y debió realizarse de manera secuencial, con la energización de subestaciones por provincia antes de enlazar toda la red. La explicación oficial apunta a un problema estructural: “el país no cuenta con combustible para la generación termoeléctrica”. Para interconectar el SEN, Cuba recurrió a bloques térmicos y a sistemas de generación con crudo y gas nacional, además del aporte fotovoltaico, que también resultó afectado esta vez por las condiciones meteorológicas.
El apagón del viernes se produjo por una avería grave en una línea de transmisión de 220 kilovoltios entre Matanzas y Cienfuegos, que desencadenó una desconexión en cadena agravada por la inestabilidad meteorológica y el déficit crónico de combustible, según las autoridades. El episodio vuelve a presionar la capacidad de respuesta del sistema eléctrico cubano: en lo que va de año se han registrado ocho apagones generales y trece en total en dos años, en una crisis asociada, en parte, a una red obsoleta y agravada desde enero por el bloqueo petrolero de EE.UU., que ha cortado las importaciones de crudo a la isla.
