Las propias cifras del sector eléctrico muestran una brecha cada vez más difícil de explicar: aunque entre 2021 y 2025 se acumuló una inversión de US$3,500 millones, el sector atrajo 25.7% de las inversiones extranjeras directas del último año y el Estado destinó más de RD$100,000 millones en subsidios a las EDE, el servicio para la ciudadanía no mejora. Al contrario, los apagones volvieron a aumentar y la factura eléctrica también se encareció, con alzas de entre 10% y 100% en los últimos cinco meses, dentro de una tendencia que, según el texto, se arrastra desde hace más de tres años.
El panorama de las energías renovables acentúa esa distancia entre anuncios y resultados. El Consejo Nacional de Energía resalta que las inversiones en ese renglón se duplicaron en el período 2021-2025 y que la generación de energía limpia también se duplicó, al pasar de US$278.2 millones de inversión extranjera directa en 2021 a más de US$1,000 millones al cierre de 2025. Además, según el World Investment Report de la UNCTAD, República Dominicana captó cerca del 50% de toda la IED destinada a proyectos renovables dentro del grupo de Pequeños Estados Insulares en Desarrollo. Pese a ello, esas señales favorables no se reflejan en alivio para los usuarios.
La continuidad de fallas en distribución y comercialización, aun con ese volumen de recursos, pone el foco sobre la gestión del gobierno dominicano y sobre las respuestas que siguen pendientes de las entidades responsables. El texto describe un sistema en el que la población termina pagando el costo de un servicio precario, recurriendo a inversores y enfrentando más gastos, mientras persisten los problemas estructurales que impiden que la inversión se traduzca en resultados verificables para los hogares.
