La suspensión temporal de las importaciones de mango dominicano por parte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos reabre preguntas sobre la capacidad de respuesta oficial ante alertas conocidas. El propio Ministerio de Agricultura confirmó que el Servicio de Inspección para Sanidad Animal y Vegetal de los Estados Unidos (APHIS) había advertido desde 2023 sobre debilidades en los protocolos de inspección de la mosca de la fruta para mantener la exportación hacia ese mercado.
Solo después de la medida de Estados Unidos, el Ministerio informó una batería de acciones a través de la Dirección de Sanidad e Inocuidad, entre ellas la designación de Jeurys Arias como nuevo coordinador del programa de monitoreo, la creación de una comisión para revisar el 100 % de las trampas y el fortalecimiento del monitoreo y de la automatización de la información. De las trampas, 2,089 corresponden a Peravia, provincia que produce el 80 % de los mangos exportables. El caso golpea un renglón que en 2025 superó los 50 millones de dólares en exportaciones y que el propio Ministerio define como uno de los mayores generadores de divisas para los productores nacionales.
La secuencia deja en evidencia el contraste entre las correcciones ahora anunciadas y el resultado ya consumado: la suspensión del mercado norteamericano tres años después de la advertencia inicial.
