La Fiscalía de San Cristóbal informó que un reporte preliminar del Instituto Nacional de Patología Forense atribuye a leptospirosis, con trombocitopenia, la muerte de Miguel Antonio Valenzuela, de 44 años. El hombre había permanecido detenido en un destacamento y falleció en un hospital al día siguiente de quedar en libertad.
De acuerdo con la versión oficial, Valenzuela fue arrestado el 8 de julio por agentes de la Policía Nacional, que lo sorprendieron realizando rifas clandestinas con un verifone, y trasladado al Destacamento de la Compañía 17 de San Cristóbal. El 10 de julio, sus familiares acudieron a visitarlo. Luego, el 13 de julio fue llevado al Palacio de Justicia de San Cristóbal y puesto en libertad. Al salir del tribunal dijo sentirse sin fuerzas, por lo que sus parientes lo llevaron al Hospital Regional Docente Juan Pablo Pina.
El Ministerio Público sostiene que el informe forense sitúa la causa de muerte en una enfermedad transmitida por contacto con orina de animales infectados o con agua y suelo contaminados, mientras la investigación sigue abierta sobre un caso que pasó por destacamento, tribunal y hospital. La secuencia vuelve a plantear la exigencia de fiscalización sobre las condiciones en que una persona bajo custodia llega a la libertad en estado de debilidad y termina muriendo poco después.
