SANTO DOMINGO. El PLD defendió la continuidad de su consulta interna con el alegato de que la certificación emitida por la Junta Central Electoral (JCE) no modifica ese proceso, justo cuando el partido queda otra vez bajo cuestionamientos de credibilidad y vigilancia institucional por la apelación presentada contra el auto de no ha lugar a favor de Gonzalo Castillo y José Ramón Peralta.
Danilo Díaz, integrante del Comité Político y de la Comisión Organizadora de la Consulta del PLD, explicó que el documento de la JCE responde solo a una comunicación enviada por el partido y no a una resolución con efectos jurídicos sobre la consulta. En una entrevista en Panorama FM, insistió en que la Junta no emitirá nada distinto de lo ya establecido por la sentencia y señaló que la decisión del Tribunal Superior Electoral (TSE) se refería a un procedimiento previo.
De acuerdo con Díaz, el PLD acata la sentencia del TSE y la consulta en curso tiene rasgos distintos a los que evaluó ese tribunal. También aseguró que se trata de una medición de simpatías entre aspirantes presidenciales, sin carácter vinculante y sin sustituir los mecanismos legales para escoger la candidatura formal dentro de los plazos de la ley electoral.
Sin embargo, el intento de presentar el proceso como un simple ejercicio organizativo no borra el contraste político de fondo: el partido procura ordenar su competencia interna mientras una parte de su antiguo liderazgo sigue ligada a expedientes y recursos judiciales que afectan la confianza pública. En ese marco, Díaz calificó como persecución política la apelación contra el no ha lugar de Gonzalo Castillo y José Ramón Peralta, una respuesta que vuelve a situar el debate en la transparencia y la necesidad de fiscalización, más que en la idea de normalidad partidaria.
Díaz agregó que la consulta pretende ofrecer una radiografía del respaldo interno y ciudadano. No obstante, el episodio deja abierta una alerta institucional sobre la manera en que el PLD busca relanzarse sin cerrar del todo las preguntas sobre su pasado reciente, en un escenario en el que la ciudadanía sigue esperando menos maniobras de posicionamiento y más señales claras de credibilidad, controles y rendición de cuentas.
