El asesinato de Nancy Sánchez Gálvez de Vallejo en el parqueo de Emergencia del Hospital Traumatológico Doctor Darío Contreras vuelve a poner sobre la mesa la exigencia de vigilancia y rendición de cuentas ante hechos de violencia extrema que terminan golpeando a familias enteras. Según contó una hermana de la víctima, después de ultimarla a tiros el pasado domingo, el sargento mayor del Ejército Tony Vallejo llamó a una hija de la mujer para decirle que fuera a buscar a su madre al centro de salud porque había sufrido un accidente.
La pariente afirmó que el agresor “era un hombre celoso” y agregó que, antes de que ocurriera el hecho, su hermana había discutido con él y luego fue perseguida hasta el hospital de Santo Domingo Este. También relató que, a partir de la versión ofrecida por Vallejo, varios familiares recorrieron distintos centros de salud de la capital en busca de la víctima, mientras aumentaban las sospechas por el apagado de los teléfonos y la ausencia de ambos.
De acuerdo con la Policía Nacional, el detenido fue localizado y puesto bajo custodia policial la tarde del lunes en el Hospital Municipal Ciudad Juan Bosch, donde recibe atenciones médicas. La institución indicó en una nota que el origen preliminar del incidente estaría relacionado con un conflicto de carácter personal y familiar. El caso dejó además a cinco hijos en la orfandad, dos de ellos procreados con Vallejo, y vuelve a colocar el foco en el costo social de una violencia que desborda el ámbito privado y termina en espacios públicos de atención médica.
