El economista Franklin Vásquez opinó que la propuesta de plan fiscal del Gobierno constituye, en líneas generales, una hoja de ruta para hacer frente al choque externo derivado de la crisis internacional del petróleo y de las tensiones geopolíticas por la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos. En su criterio, son válidas las premisas oficiales de contener la inflación, disminuir la presión sobre los bolsillos de los ciudadanos, sostener el crecimiento y el empleo, y preservar las cuentas públicas.
Como CEO de Cyfras Consultores y de CYEDEN, Vásquez afirmó que la estrategia de no procurar neutralizar los impactos, sino optar por una velocidad de ajuste con responsabilidad fiscal y sensibilidad social, le parece “inteligente” por parte del Ministerio de Hacienda y Economía. Añadió además que la propuesta evidencia una gestión técnica y que ha favorecido la confianza de los mercados internacionales, algo que relacionó con colocaciones de bonos soberanos a tasas históricamente bajas.
Con todo, el propio planteamiento del plan coloca en primer plano un punto de vigilancia pública: la crisis de 2026 obligará a una redistribución del sacrificio. De acuerdo con Vásquez, el Gobierno asume austeridad interna, las grandes corporaciones y los altos salarios aportarían recaudaciones adicionales, mientras las mipymes recibirían oxígeno operativo y la clase media tendría protección. Ese esquema, presentado como equilibrado, traslada ahora el foco a la rendición de cuentas sobre su aplicación y a si la promesa de sensibilidad social se convierte de verdad en menor presión para los ciudadanos.
