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Exilio de más de 50 periodistas en El Salvador vuelve a poner bajo examen el poder sin vigilancia

junio 24, 2026 · Redactor
Exilio de más de 50 periodistas en El Salvador reactiva alerta sobre el poder sin vigilancia
Foto: elnuevodiario.com.do

El exilio de más de 50 periodistas en El Salvador reabre la alerta sobre el deterioro de las libertades de prensa y el riesgo de que el poder quede sin vigilancia.

La salida del país de más de 50 periodistas en El Salvador ha vuelto a colocar sobre la mesa el debate sobre el poder sin vigilancia y las presiones contra la prensa independiente. La alerta se reactivó a partir de las declaraciones del periodista salvadoreño Óscar Martínez, quien sostuvo que frente a una dictadura hay que “estorbarla con métodos periodísticos”.

El planteamiento de Martínez se inscribe en un contexto de polarización y hostilidad hacia el ejercicio periodístico, especialmente cuando la labor de la prensa choca con estructuras de poder que buscan limitar el escrutinio público. En ese escenario, la exigencia central no es solo denunciar el deterioro del ambiente para informar, sino sostener mecanismos de investigación, contraste y verificación que impidan que el poder actúe sin control.

La situación descrita en El Salvador vuelve a evidenciar la fragilidad de las garantías para el periodismo cuando la presión política se intensifica. El exilio de decenas de reporteros no solo impacta a quienes salen del país, sino también al derecho ciudadano a recibir información independiente y a conocer cómo se ejercen las decisiones del poder.

Martínez remarcó que la respuesta del periodismo no puede limitarse a la queja, sino a mantener métodos profesionales de fiscalización. Su mensaje apunta a una idea básica de control democrático: cuando la prensa se debilita, también se debilitan los contrapesos frente a gobiernos o estructuras que operan sin rendición de cuentas.

El caso revive así una alerta más amplia sobre el costo de restringir el trabajo informativo. Más allá del conflicto entre autoridades y medios, la consecuencia inmediata es menos transparencia, menos seguimiento público y menos capacidad de exigir resultados a quienes concentran poder.