La degradación del río Camú vuelve a poner bajo presión la capacidad de vigilancia de las autoridades competentes. Representantes de la Fundación Voces del Camú denunciaron que la extracción ilegal de arena, la contaminación y la deforestación siguen dañando el afluente, una situación que, afirman, se ha agravado en los últimos años y amenaza la principal fuente hídrica de La Vega.
Joel Quezada, presidente de la entidad ambientalista, aseguró que a lo largo de los 101 kilómetros del río hay más de 15 puntos de extracción ilegal de materiales para la construcción, con impacto sobre entre 40 y 50 kilómetros de su cauce. Explicó que la arena se comercializa para proyectos de construcción y se vende a ferreterías y clientes particulares, pese a las reiteradas denuncias presentadas ante las autoridades. “Estamos hablando de una problemática que tiene más de 30 años, pero que en los últimos años se ha intensificado”, sostuvo.
A ello se suma, según la denuncia, el vertido de basura y desechos sólidos por parte de particulares y algunas empresas, además de la deforestación en áreas montañosas que alimentan el río. Quezada afirmó que la vigilancia y el control han sido insuficientes por la limitada capacidad operativa de las instituciones responsables de proteger los recursos naturales. Durante un recorrido por la zona, también denunció que comunitarios observan a diario camiones cargados de arena extraída del río y que quienes intentan reportar estas actividades han recibido amenazas e intimidaciones, en una alerta que refuerza la exigencia de respuestas y rendición de cuentas frente al deterioro del Camú.
