La Paz, Bolivia.- Frente a una crisis que ya rebasa los 40 días de bloqueos y protestas, el Gobierno de Bolivia decidió ampliar su margen de acción con una nueva ley que fortalece las facultades del Estado para decretar estados de excepción y autoriza el despliegue militar en escenarios de crisis ligados a las movilizaciones.
El cambio fue respaldado por el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, quien aseguró que las Fuerzas Armadas actuarán de manera «disciplinada, serena y patriótica» en defensa del orden constitucional. En un acto oficial en el que recibió una condecoración al mérito militar, el funcionario añadió que la respuesta seguirá dentro del marco institucional y democrático.
No obstante, el endurecimiento de la respuesta oficial coincide con un panorama de creciente tensión política y social contra el presidente Rodrigo Paz. Justiniano afirmó que detrás de las protestas habría intereses externos, financiamiento irregular y estructuras relacionadas con el crimen organizado y el narcotráfico, aunque no presentó evidencias públicas durante su intervención. Ese contraste deja bajo mayor vigilancia la decisión del Gobierno de recurrir a herramientas excepcionales y al componente militar mientras continúan las protestas, los bloqueos y los enfrentamientos en distintas regiones del país.
