Las detenciones vinculadas a la Operación XL526, presentada por el Ministerio Público y organismos de seguridad como un golpe a una presunta red de extorsiones y ciberdelitos contra ciudadanos estadounidenses, también han derivado en denuncias de incomunicación y restricciones contra algunos de los acusados. Parientes sostienen que no han podido ver ni hablar con sus familiares, mientras se repiten traslados sobre los que dicen no recibir explicaciones claras.
Uno de los casos es el de Wellington Ariel Sosa, de 39 años, cuya madre, Mirian Almonte, defendió su inocencia y aseguró que, una semana después del arresto, no ha podido verlo. Según explicó, su hijo fue apresado tras un allanamiento realizado el martes a las 4:00 de la madrugada y las autoridades lo estarían relacionando con la investigación por una jeepeta Mercedes-Benz hallada en su poder.
Almonte afirmó que el vehículo pertenece a una mujer residente en el extranjero para quien ella y su hija hacen labores de limpieza y mantenimiento, y señaló que su hijo lo tenía porque debía buscarla en el aeropuerto y cambiarle una pantalla. Añadió que la documentación no figura a nombre de Wellington Ariel Sosa, aunque la póliza de seguro fue colocada de manera temporal a su nombre. La mujer pidió a las autoridades profundizar las investigaciones, en un caso que ya plantea cuestionamientos sobre el trato a los detenidos y la necesidad de mayor transparencia durante el proceso.
