Un tribunal del Distrito Nacional impuso ocho años de prisión a José Enrique Castillo Bocio (Kike), declarado culpable de agresión física y verbal contra su pareja en un hecho registrado el 24 de febrero de 2026. La decisión, sustentada en los artículos 309-1, 309-2 y 309-3, literal B, del Código Penal Dominicano, modificados por la Ley 24-97 sobre Violencia de Género e Intrafamiliar, vuelve a colocar bajo atención la necesidad de vigilancia permanente frente a este tipo de violencia y la capacidad de respuesta del sistema ante hechos que se agravan dentro del entorno doméstico.
De acuerdo con la investigación de la fiscal Esther Sánchez, el procesado increpó a la víctima en la vivienda que ambos compartían y le quitó unos documentos que sostenía en las manos. En medio del forcejeo, le provocó varias abrasiones con un pedazo de espejo roto. La agresión no quedó allí: cuando la víctima consiguió salir de la casa por un descuido de Castillo Bocio, este la persiguió, la alcanzó y volvió a golpearla en la cabeza, hasta que la intervención de personas ajenas a la pareja permitió que escapara.
En el proceso, la fiscal litigante Elaine Soto Kelly presentó las pruebas que fueron acogidas por el Cuarto Tribunal Colegiado del Distrito Nacional. Los jueces Keila S. Pérez Santana, Francis M. Hernández y Octavia Carolina Fernández ordenaron que el condenado cumpla la pena en el Centro de Corrección y Rehabilitación Las Parras. El caso deja al descubierto el costo humano de la violencia intrafamiliar y refuerza la exigencia de que las instituciones no se limiten a sancionar después de los hechos, sino que mantengan una respuesta efectiva ante agresiones de esta gravedad.
