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Francisco Javier reclama no injerencia en consulta del PLD y reabre la disputa; por reglas y credibilidad política hacia 2028

septiembre 21, 2026 · Redactor
Francisco Javier reclama no injerencia en consulta del PLD y reabre la disputa; por reglas y credibilidad política hacia 2028
Foto: www.elcaribe.com.do

El dirigente peledeísta pide a los partidos mantenerse al margen de su proceso interno; en un escenario que vuelve a poner bajo vigilancia la competencia entre organizaciones y el contraste entre discurso democrático y prácticas partidarias.

El aspirante presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Francisco Javier García, informó que desde hoy iniciará gestiones con el liderazgo político nacional para pedir que no haya injerencia en la consulta interna de esa organización, pautada para el 18 de octubre con miras a definir su candidatura presidencial para 2028. Según explicó, buscará reunirse con los presidentes de todos los partidos reconocidos para tratar el tema.

García sostuvo su planteamiento en la necesidad de preservar la fortaleza de los partidos dentro del sistema democrático y afirmó: “En el PLD estaremos al margen de los procesos internos de los partidos. Lo único que pedimos es igual trato para nosotros”. La declaración coloca sobre la mesa una exigencia de vigilancia institucional sobre la conducta de las organizaciones políticas, incluido el PRM, en medio de una competencia anticipada que ya exhibe tensiones entre el discurso de respeto democrático y la desconfianza entre actores del sistema. Durante una actividad con coordinadores de su proyecto político en Tenares, provincia Hermanas Mirabal, el dirigente dijo además que se convertirá en la “pesadilla” del PRM en las elecciones de 2028 y aseguró que encabezará la boleta presidencial del PLD.

La Comisión Organizadora de la Consulta informó que el proceso se hará con el padrón de la Junta Central Electoral, excluirá a ciudadanos registrados en otros partidos y utilizará boletas físicas, una decisión que vuelve a poner el foco en los controles internos y en la necesidad de fiscalización sobre cómo los partidos administran sus mecanismos de selección en un contexto de desgaste de la política tradicional y creciente escrutinio ciudadano.