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Condena por asalto en Jarabacoa reabre alerta sobre violencia nocturna y prófugos sin capturar

noviembre 6, 2026 · Redactor
Condena por asalto en Jarabacoa reabre alerta sobre violencia nocturna y prófugos sin capturar
Foto: acento.com.do

El tribunal impuso 20 años de prisión a Gustavo Alfonso Pérez del Carmen por el ataque de abril de 2024; mientras su presunto cómplice sigue prófugo tras una agresión que dejó lesiones a la víctima.

La condena a 20 años de prisión contra Gustavo Alfonso Pérez del Carmen por un asalto cometido el 16 de abril de 2024 en Palo Blanco, Jarabacoa, vuelve a poner bajo escrutinio la respuesta institucional frente a hechos violentos que golpean directamente la seguridad ciudadana. El Primer Tribunal Colegiado de Jarabacoa, integrado por las juezas Lucrecia Rodríguez, Bionny Zayas y Mileidy Sánchez, dictó la sentencia tras valorar las pruebas presentadas por el Ministerio Público.

Según la acusación, Pérez del Carmen participó junto a Juan Agustín Hernández, conocido como Ángel, Turan o Duran, en el ataque contra una mujer a la que interceptaron alrededor de las 10:25 de la noche cuando ambos se desplazaban en una motocicleta. El expediente indica que Hernández se desmontó, la derribó de su vehículo y la golpeó a patadas en el abdomen y otras partes del cuerpo, mientras Pérez del Carmen gritaba: «Dale un tiro, para que floje la llave». La víctima logró escapar, pero los atacantes se llevaron la motocicleta Yamaha T110C azul. El caso dejó documentado un trauma cerrado de abdomen, lesiones en la pierna izquierda y un esguince en el tobillo izquierdo, de acuerdo con el certificado médico legal número 2024-201. Aunque la motocicleta fue recuperada el 29 de abril de 2024 en El Salto, Jarabacoa, y Pérez del Carmen fue arrestado en mayo de ese año, el expediente señala que Hernández permanece prófugo.

Las cámaras de seguridad captaron el asalto y, según el Ministerio Público, durante las pesquisas ambos hombres también fueron vinculados a otros hechos delictivos en los que las víctimas habrían sido golpeadas, un dato que refuerza la exigencia de vigilancia y rendición de cuentas sobre la capacidad de respuesta ante este tipo de violencia.