El juicio de fondo del caso Calamar entró otra vez en una fase de fragmentación, esta vez por el estado de salud de dos imputados, en un movimiento que vuelve a colocar bajo escrutinio la capacidad institucional para conducir un proceso de alto impacto sin que los plazos terminen jugando en contra. El Tercer Tribunal Colegiado dispuso separar formalmente a Rafael Calderón del expediente principal y evalúa hacer lo mismo con Daniel Omar Caamaño, con el objetivo declarado de blindar el caso frente al riesgo de extinción penal por vencimiento de plazos.
En el caso de Calderón, de 83 años y con una condición de cáncer, se trata de la segunda vez que su expediente es desglosado. Ya en la etapa preliminar había sido separado por orden de la jueza Altagracia Ramírez, del Cuarto Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, para permitirle someterse a cirugías y tratamientos médicos sin paralizar el calendario del resto de los imputados. Sin embargo, el 19 de agosto, al abrirse el juicio de fondo, el tribunal lo reintegró al expediente principal encabezado por Donald Guerrero, y apenas dos meses después tuvo que revertir esa decisión ante el deterioro de su salud y nuevas licencias médicas, incluida una por un accidente físico que requiere cirugía de cadera.
La misma dificultad aparece ahora con Caamaño, excontralor general de la República, tras una intervención quirúrgica de emergencia por apendicitis. El giro vuelve a subrayar el contraste entre la promesa de llevar el proceso con todos los imputados y la realidad de un juicio que debe reacomodarse para no quedar atrapado entre condiciones médicas, calendario judicial y el fantasma de la extinción. Más que un trámite, la nueva fragmentación reabre la exigencia de vigilancia sobre cómo se administra un expediente que el Ministerio Público presentó como parte de un entramado que habría desfalcado al Estado dominicano con más de RD$41,000 millones.
