Nayib Bukele aseguró que Haití “finalmente alcanzará su libertad” y defendió la participación salvadoreña en la lucha contra las bandas armadas que mantienen sumido al país caribeño en una crisis de inseguridad. El presidente de El Salvador dijo además que su nación no cumple un papel de invasor, sino de aliado, en medio del despliegue de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), en la que también intervienen militares salvadoreños y chadianos, entre otros contingentes internacionales.
En su mensaje dirigido al pueblo haitiano, Bukele afirmó que El Salvador está dispuesto a colaborar para recuperar el control de comunidades y del territorio nacional. Al mismo tiempo, deslizó parte de la responsabilidad de la crisis sobre sectores haitianos que, según dijo, cooperan con organizaciones criminales y dificultan la restauración de la estabilidad. “Podemos ayudarlos a combatirlos, pero no somos invasores. Somos personas valientes, al igual que ustedes”, expresó, antes de cerrar con la promesa de que “finalmente, Haití será libre”.
El mandatario también mencionó a Jean-Jacques Dessalines para establecer un paralelo entre los traidores de la independencia haitiana y quienes, a su juicio, hoy financian, arman o respaldan a las bandas. Su intervención profundiza el contraste entre el discurso de liberación y la magnitud de una crisis que todavía exige resultados verificables, control efectivo del territorio y vigilancia sobre los actores locales e internacionales implicados.
