La tensión entre Estados Unidos e Irán dio otro salto este miércoles, en una jornada marcada por misiles, bombardeos y amenazas públicas que alimenta la sensación de una escalada cada vez menos controlada en Oriente Medio. Donald Trump avisó de que Teherán sufrirá una “brutal paliza” después del ataque contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania, mientras en Irak al menos 20 personas murieron durante operaciones militares contra milicias proiraníes y Jordania informó de la interceptación de nuevos misiles lanzados desde Irán.
El Mando Central de Estados Unidos afirmó que la Guardia Revolucionaria iraní lanzó múltiples misiles balísticos contra posiciones militares estadounidenses desplegadas en la región, en lo que definió como un “intento de ataque por sorpresa”. De acuerdo con el ejército estadounidense, todos los proyectiles fueron interceptados antes de llegar a sus objetivos y las tropas siguen en “alto estado de preparación” ante la posibilidad de nuevos ataques.
Más tarde, Trump elevó todavía más el tono en una entrevista con Fox News. “Vamos a golpear duro”, dijo, al sostener que sus fuerzas apenas dispusieron de minutos para interceptar los misiles. Aunque dejó abiertas las vías de comunicación, sus declaraciones y la expansión de los ataques a territorio iraquí volvieron a situar en primer plano una crisis que suma presión militar, víctimas y nuevas dudas sobre la capacidad de evitar un deterioro mayor.
