Tres juezas de la Corte Penal Internacional (CPI) presentaron una demanda en Nueva York contra el presidente estadounidense Donald Trump para intentar levantar las sanciones que, según sostienen, constituyen una forma de presión extrajudicial.
Las magistradas acudieron a una corte federal de esa ciudad para impugnar medidas que describen como inéditas y que, de acuerdo con su planteamiento, buscan afectar su trabajo fuera del ámbito de los tribunales. La acción judicial abre un nuevo frente en la controversia por el alcance de esas sanciones y sus efectos sobre el funcionamiento del organismo internacional.
El caso se desarrolla en medio de cuestionamientos sobre el uso de sanciones como herramienta de presión política, especialmente cuando alcanzan a integrantes de una corte internacional. La demanda pretende que se revise y se deje sin efecto ese castigo, al entender que representa una interferencia indebida.
Hasta el momento, la pieza no detalla el contenido completo de la demanda ni la respuesta de Trump o de su equipo legal. Tampoco precisa el alcance material de las sanciones más allá de la descripción de las juezas sobre su carácter excepcional y coercitivo.
