Este viernes, el candidato izquierdista Roberto Sánchez planteó a Keiko Fujimori una revisión de todos los votos de la segunda vuelta presidencial en Perú, en medio de un escrutinio que avanzaba con lentitud hasta el 98,30 % y mantenía una diferencia mínima. Según la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fujimori sumaba el 50,010 % frente al 49,990 % de Sánchez, una ventaja de unos 3.500 votos sobre más de 18 millones contabilizados.
Sánchez pidió “una revisión exhaustiva, un reconteo de todo el proceso”, sobre todo en aquellos casos en los que existan “indicios presuntos” de falta de transparencia. La iniciativa, sin embargo, fue rechazada por el candidato a la vicepresidencia de Fujimori, Luis Galarreta, quien señaló que su partido esperará el conteo final y que cualquier impugnación, nulidad o reconteo debe tramitarse conforme al procedimiento previsto en la norma electoral. Para seguir adelante, la revisión tendría que ser aceptada por Fujimori y después presentada ante las autoridades electorales.
La pulseada por el conteo se desarrolla en un escenario de fragilidad política. Antauro Humala, aliado de Sánchez, advirtió sobre el riesgo de una mayor crisis de gobernabilidad y de protestas si Fujimori se impone al izquierdista. En un país que acumula ocho presidentes en una década por choques entre el Ejecutivo y el Legislativo, la disputa por la transparencia del resultado vuelve a someter la estabilidad institucional a presión.
