República Dominicana avanzó hasta la octava posición entre 21 países de América Latina y el Caribe en donación sanguínea, según los reportes oficiales enviados a la OMS y la OPS. La cifra supone una mejora respecto de años previos, cuando en 2021 el país apenas superaba a Haití y Guatemala, y refleja un alza desde 10 donaciones por cada mil habitantes en 2020 hasta 15 en 2024, con una referencia de 15.3 por cada mil habitantes en la actualización difundida.
Aun así, el balance oficial deja claro que el principal reto permanece. Si bien el suministro general registra avances, la donación estrictamente voluntaria apenas alcanza 2.8 por cada mil habitantes, muy por debajo del indicador ideal de 12 que persigue el Hemocentro Nacional. Esa distancia explica por qué la institución mantiene como meta incorporar hasta 200,000 donantes voluntarios recurrentes.
La diferencia entre el mejor puesto regional y la brecha frente a la meta de voluntariado vuelve a poner sobre la mesa la capacidad real del sistema para asegurar una cobertura estable. Más allá del ascenso en el ranking, las cifras oficiales evidencian que el país todavía tiene pendiente consolidar un modelo menos dependiente y con mayor capacidad de respuesta ante la demanda de sangre.
