Norman Powell dio por cerrada su etapa con el Miami Heat tras admitir que durante buena parte de la temporada dio por hecho que continuaría en la franquicia. Aun así, los movimientos del equipo alrededor del traspaso de Giannis Antetokounmpo y la renovación de Andrew Wiggins modificaron el panorama y, según su propio relato, terminaron por dejarlo fuera antes de la agencia libre.
“Honestamente, a lo largo del año pensé que volvería a Miami Heat”, explicó Powell. El escolta señaló que incluso llegó a considerar que el Heat concretara la llegada de Antetokounmpo y lo mantuviera en la plantilla, aunque las condiciones salariales y las maniobras necesarias para cerrar esa operación complicaron esa posibilidad. Finalmente, aceptó la mejor propuesta que tuvo sobre la mesa: dos temporadas y US$45 millones con los Chicago Bulls.
Powell también dejó abierta una lectura crítica sobre la decisión de Miami al sostener que el equipo pudo haber realizado otros movimientos para retenerlo, pero optó por otro camino. Entre las alternativas que mencionó figuraron la decisión de Wiggins de rechazar su opción y aceptar un salario menor, además de la posibilidad de mover a Nikola Jovic. Su salida se produjo después de que el Heat adquiriera a Antetokounmpo en un traspaso que involucró a Tyler Herro, Kel’el Ware, Jaime Jaquez Jr., Kasparas Jakucionis y futuras selecciones del Draft, una secuencia que acentúa el contraste entre el discurso de continuidad y el desenlace.
