Al menos ocho personas murieron y más de 50 resultaron heridas durante una serie de ataques con drones atribuidos a Ucrania contra almacenes de Wildberries en las regiones rusas de Tambov y Moscú, según informaron las autoridades locales. El saldo, junto con heridos en estado grave o muy grave, volvió a poner bajo escrutinio la capacidad de resguardo sobre infraestructuras civiles y de alto impacto logístico en medio de la guerra.
Los bombardeos alcanzaron centros de la mayor plataforma de comercio electrónico de Rusia, provocaron incendios de gran magnitud y dejaron cuantiosos daños materiales. En la región de Moscú, el almacén seguía ardiendo varias horas después del impacto, mientras en Tambov el fuego fue prácticamente extinguido por equipos de emergencia. Las autoridades también reportaron que fragmentos de uno de los drones cayeron sobre un jardín infantil, aunque sin víctimas en ese lugar, un dato que elevó la alerta por el alcance del ataque sobre espacios sensibles. El gobernador de Tambov, Yevgueni Pervishov, reportó 25 heridos y el gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, informó de 37 lesionados; más tarde confirmó la muerte de uno de los afectados ingresado en un hospital de Elektrostal. Pervishov calificó lo ocurrido como «un atentado terrorista planificado contra la población civil», mientras las autoridades rusas señalaron que se trata de uno de los ataques con drones más severos contra la región de Moscú desde febrero de 2022.
Además, otro ataque provocó un incendio en un depósito de petróleo de la región, ampliando el contraste entre la gravedad del impacto y las explicaciones oficiales todavía pendientes sobre la protección de instalaciones estratégicas.
