Luis Miguel Martínez, conocido como «el Bobo», murió este miércoles durante un operativo de agentes de la Dirección Central de Investigaciones Criminales (Dicrim) en el sector Mamá Tingó, de Vista al Valle, en San Francisco de Macorís, provincia Duarte, en un caso que vuelve a colocar bajo escrutinio la actuación de los cuerpos de seguridad. Aunque Martínez era buscado por una orden de arresto por robo identificada con el número 601-01-2026EADM-00258, las circunstancias exactas de su muerte no han sido aclaradas.
El informe oficial sostiene que el hecho ocurrió cuando los agentes intentaban detenerlo mientras se desplazaba en una pasola y que habría sacado un revólver para disparar contra los policías, quienes respondieron a la agresión. Pero en el lugar surgieron testimonios que contradicen esa versión. Un hombre que dijo haberlo empleado en una construcción aseguró que Martínez había estado trabajando antes de ser interceptado y afirmó: «Él no andaba armado». También dijo que el joven estaba dentro de la construcción, sin camisa, y que luego se puso una prenda antes de salir, por lo que sostiene que no llevaba arma de fuego.
Dirigentes comunitarios del sector Mamá Tingó coincidieron en que Martínez venía de trabajar en una construcción y señalaron que no se habría resistido al arresto ni disparado contra los agentes. El propio empleador reconoció que tenía antecedentes, pero advirtió que eso no justificaba su muerte. Con versiones enfrentadas entre autoridades y testigos, el caso queda marcado por la exigencia de aclarar qué ocurrió realmente durante el operativo y por las preguntas que deja sobre los controles en este tipo de intervenciones.
