La proyección de exportar cerca de 10 millones de cajas de mango en 2026, presentada durante la apertura de Expo Mango en Baní, coloca al sector entre los principales motores agrícolas del país y, al mismo tiempo, aumenta la presión sobre las autoridades para responder con resultados verificables. El dato llega después de que en 2025 los despachos internacionales superaran los 34 millones de kilogramos, en una actividad que ya reúne a más de 2,100 productores y más de 150,000 tareas dedicadas al cultivo.
Desde Baní, la feria volvió a exhibir el potencial comercial y tecnológico del mango dominicano, convertido en un espacio donde productores, exportadores y especialistas definen el rumbo de la actividad. En ese escenario, el discurso oficial sobre divisas, empleos y apertura de mercados queda ahora sometido a una prueba concreta: que la meta anunciada se traduzca en beneficios sostenidos para las comunidades rurales y no solo en una vitrina de proyecciones.
El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, atribuyó el desempeño del sector al trabajo conjunto entre el sector privado y las instituciones públicas para sostener los estándares de calidad que exigen los mercados globales. Pero precisamente por el tamaño alcanzado por esta industria, la expansión del mango deja de ser solo una buena noticia estadística y se convierte en un terreno de fiscalización sobre la capacidad oficial de acompañar, sostener y dar resultados a uno de los renglones agrícolas con mayor peso exportador.
