Abel Martínez situó el cansancio que, según dijo, arrastra una parte importante de la sociedad dominicana frente a la política tradicional en una crítica directa al desempeño de quienes administran el Estado: “El problema no es que los dominicanos hayan dejado de creer en su país, sino que muchos han dejado de creer que la política puede transformar su realidad”.
En un encuentro celebrado en Corona Plaza con comunitarios y militantes, en su mayoría jóvenes, el aspirante presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) planteó que recuperar esa confianza requiere mucho más que “discursos, promesas o consignas electorales”. Sostuvo que el poder debe ejercerse “con cercanía, responsabilidad, resultados” y advirtió que gobernar no puede asumirse como un “cheque en blanco”, una idea con la que puso la rendición de cuentas y la fiscalización en el centro del debate político.
Martínez reiteró que la política solo recobrará credibilidad si sirve para “resolver problemas, abrir oportunidades y devolverle dignidad a la gente”, y afirmó que la experiencia de gobierno solo cobra sentido cuando se convierte en una obligación de responder ante la ciudadanía. También llamó a dejar atrás la lógica de confrontación entre dominicanos y a construir un país donde el Estado funcione tanto para quien tiene influencia como para quien no la tiene, en una apelación que refuerza el contraste entre el discurso oficial y la demanda social de resultados verificables.
