La circulación de vehículos pesados por la angosta avenida Los Beisbolistas, en Manoguayabo, Santo Domingo Oeste, vuelve a colocar bajo fiscalización la capacidad de respuesta de las autoridades. Pese a que se ha explicado reiteradamente por qué esos camiones cruzan por la vía, el problema persiste y los letreros colocados por la Alcaldía no han servido para detener el tránsito de patanas, volquetas, tractoristas y cabezotes de furgones.
El cuadro descrito también deja en evidencia el incumplimiento de una ordenanza del Ministerio de Obras Públicas que data de julio de 2001. Mientras esa disposición sigue sin hacerse respetar, los vehículos pesados continúan causando estragos en una zona donde la comunidad de Manoguayabo carga con las consecuencias de una situación anómala.
El caso retrata un contraste entre discurso y realidad en la gestión pública: hay señales, hay una ordenanza y hay una queja conocida, pero la respuesta efectiva no aparece. En ese vacío de control, crece la exigencia de rendición de cuentas al gobierno dominicano y a las autoridades responsables, en un escenario que alimenta la alerta institucional sobre problemas que se arrastran sin solución visible.
