La celebración por las 150 medallas logradas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 recorrió sectores del GSD en una caravana, pero el mensaje que varios atletas quisieron dejar fue otro: invitar a los jóvenes a entrar al deporte, perseverar y no abandonar, una idea que volvió a centrar la atención en lo que debe quedar después del acto festivo.
Los trillizos Pigozzi condensaron buena parte de ese éxito. Paolo Pigozzi obtuvo oro en Overall masculino y bronce en salto; Andrea, oro en salto masculino, plata en eslalon y plata en Overall; y Francesca, plata en eslalon femenino y bronce en figuras, salto y Overall. Andrea dijo a Diario Libre que, además de las medallas, disfrutó la organización de los juegos y el compartir con sus compañeros, y resaltó la inauguración como un momento emotivo por haber subido al podio junto a sus hermanos y poner en alto el esquí náutico.
A ese llamado se unieron Thalía Terrero, medallista de oro en karate, Samuel Pérez Hults, ganador de bronce, y Deury Corniel Javier, oro en kitesurf. Terrero aseguró sentirse orgullosa de representar al país y exhortó a los jóvenes a luchar por sus sueños; Pérez Hults afirmó que no deben rendirse y que con esfuerzo todo es posible. En medio de la euforia, ese énfasis de los medallistas dejó una diferencia marcada entre el brillo del resultado y la necesidad de que el apoyo al deporte no se diluya en el espectáculo del momento, sino que se convierta en seguimiento y rendición de cuentas sobre las oportunidades reales para la juventud.
