A un mes de que empiece el año escolar 2026-2027, el Liceo Fortunato Quispe Mendoza, en Villa Mella, aún exhibe las secuelas de una obra pública inconclusa: desde 2023 funciona únicamente en dos pabellones, mientras el resto del plantel permanece cubierto de maleza, con signos de deterioro y sin trabajos visibles, de acuerdo con vecinos y personal del centro.
Desde el área administrativa, integrantes del plantel afirmaron que han pedido en varias ocasiones la terminación de los pabellones pendientes y la adecuación de la cancha y el comedor, sin que haya cambios. En la parte abandonada del terreno también se observa una casita de madera ocupada por ciudadanos haitianos, rodeada de vegetación sin cortar y animales de carga, una escena que vuelve a poner sobre la mesa el estado de la infraestructura educativa en Santo Domingo Norte.
Los reclamos comunitarios siguen vigentes. José Martínez, residente del sector, advirtió que “los jóvenes de la zona no tendrán dónde estudiar y deben trasladarse a otros lugares”, al tiempo que cuestionó que el Gobierno no dé prioridad a una situación que impacta la educación. Vecinos aseguran además que hace años no ven maquinarias ni personal de construcción en la obra, un contraste entre la necesidad del servicio y la falta de resultados que mantiene abiertas las exigencias de explicación y seguimiento sobre la terminación del liceo.
