El peso del acceso a la vivienda está llevando a millones de hogares de América Latina y el Caribe a reajustar su presupuesto en necesidades básicas, de acuerdo con el estudio ‘Un hogar, pero ¿a qué costo?’ de la ONG Hábitat para la Humanidad. La investigación, facilitada a EFE y realizada en Argentina, Barbados, Brasil, Guatemala, México y Trinidad y Tobago, indica que el 75 % de los encuestados recortó al menos un gasto en el último año para poder cubrir los costos de vivienda.
Ese impacto va más allá del alquiler o del techo. El 33 % aseguró haber reducido gastos en alimentos, el 32 % echó mano de ahorros o fondos de emergencia y el 13 % pospuso o evitó atención médica, una muestra de cómo la vivienda está trasladando presión al resto de la vida diaria. El informe añade que el 74 % considera que muchas personas viven en edificaciones no seguras y que un 18 % afirma que su domicilio no los protege adecuadamente frente al calor, el frío o las inundaciones.
La investigación sitúa esta presión sobre una estructura ya deteriorada por el déficit cualitativo de vivienda, la informalidad laboral y las dificultades para acceder a financiamiento. Según Ernesto Castro, vicepresidente de Área para la región de Hábitat para la Humanidad, el problema afecta a más del 40 % de la población, mientras unos 120 millones de personas viven en asentamientos informales y más del 78 % de la población económicamente activa trabaja en la informalidad. “Las familias no tienen los recursos para acceder a una vivienda o muchas veces a un alquiler y, por la altísima informalidad, no pueden acceder al financiamiento. Entonces, esto se convierte en una doble exclusión”, explicó a EFE Castro.
