Aunque la economía suele presentarse como señal de avance, ese dinamismo no ha bastado para aliviar a una parte amplia de la población ocupada. Un estudio de la UASD, el INISE y la Fundación Juan Bosch concluye que en 2025 la pobreza laboral llegó al 39.7% de la población nacional y que la pobreza laboral extrema se ubicó en 12.1%, con base en datos de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo del Banco Central y de la Oficina Nacional de Estadística.
El informe, titulado “Cuando trabajar no basta: productividad creciente, salarios insuficientes y pobreza laboral en la República Dominicana”, muestra que, aun con aumentos reales de ingresos entre 2016 y 2025, el empleo siguió sin alcanzar para cubrir el costo de vida. El ingreso laboral promedio nacional fue de RD$31,332 mensuales, por debajo de la canasta familiar nacional de RD$47,208.1. Tampoco la cubrían el promedio del sector formal, de RD$38,891, ni el del informal, de RD$24,761, en un cuadro que refuerza la necesidad de fiscalización sobre los resultados reales de la gestión económica.
La investigación también apunta a brechas marcadas entre hombres y mujeres y entre regiones, una alerta institucional sobre la forma desigual en que se distribuye el crecimiento. La mediana salarial profundiza ese contraste: la mitad de quienes tenían empleo formal ganaba en 2025 como máximo RD$30,000. En ese escenario, el estudio pone el foco en el costo social de una economía que crece sin traducirse de manera proporcional en mejores condiciones de vida, un contraste que presiona la rendición de cuentas sobre las prioridades públicas y los resultados efectivos de la gestión.
