Tras más de tres años de proceso judicial, la decisión dictada el 29 de mayo de 2026 por el Cuarto Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional dejó un doble desenlace en el caso de presunta corrupción administrativa contra exfuncionarios del gobierno de Danilo Medina: Donald Guerrero fue enviado a juicio de fondo, mientras que Gonzalo Castillo y José Ramón Peralta quedaron fuera del proceso penal. La jueza Altagracia Ramírez de La Cruz emitió auto de no ha lugar a favor de ambos al entender que las pruebas aportadas por el Ministerio Público no eran suficientes para sostener las imputaciones.
La resolución, apoyada en el artículo 309, numeral 5, del Código Procesal Penal, también dispone el cese inmediato de las medidas de coerción que pesaban sobre Castillo y Peralta, además del levantamiento de oposiciones e inmovilizaciones sobre sus bienes. En el caso de Peralta, quedaron sin efecto la garantía económica de RD$ 4.5 millones, el impedimento de salida y la presentación periódica; en el de Castillo, la garantía económica de RD$ 20 millones y el impedimento de salida del país.
El expediente no fue descartado por completo, pero la salida de dos de sus principales imputados en la fase preliminar marca un contraste entre la amplitud del caso presentado y la capacidad de sostener parte de la acusación ante el tribunal. La decisión mantiene el juicio contra Guerrero y otros 22 imputados físicos, además de varias empresas, y también deja sobre la mesa la exigencia de mayor vigilancia sobre el manejo de procesos de alto impacto público y sobre los resultados concretos de las investigaciones tras años de trámite judicial.
