La economía de Dajabón descansa en buena medida en el comercio y las exportaciones hacia Haití, junto con actividades como la agricultura, la ganadería y la minería. Aun así, esa realidad convive con reclamos básicos que siguen pendientes: especialistas médicos y más zonas francas en una provincia donde numerosas familias dependen de lo que se mueve en los mercados fronterizos.
Gran parte de la actividad local se apoya en la comercialización de productos dominicanos con Haití, sobre todo mediante el mercado binacional, en modalidades formales e informales. El propio senador de Dajabón por el PRM, Ney Rodríguez, reconoce que el mercado necesita ampliarse y que el tránsito se vuelve muy complicado en los días de mercado, cuando vehículos pesados y livianos aguardan para trasladar mercancías hacia Haití. Ese señalamiento pone de relieve problemas de organización e infraestructura en un punto decisivo para la economía provincial.
La investigación Fragilidad, resiliencia, desarrollo e inversión (Fredi) también sitúa al mercado fronterizo como un espacio de fuerte peso económico, con 5,221 vendedores, de los cuales el 51.1 % son haitianos y el 48.23 % dominicanos. Además, resalta el papel de Codevi, parque de zona franca ubicado en Ouanaminthe, Haití, con unos 19,000 empleados, entre ellos una minoría de 1,000 dominicanos y personas de otros países. El panorama acentúa la presión sobre Dajabón: mientras la actividad económica gira en torno a la frontera, persisten déficits en servicios y oportunidades del lado dominicano que obligan a examinar la respuesta pública frente a una demanda social y productiva evidente.
