La agudización «extrema» de la crisis económica y energética en Cuba provocó en mayo un aumento de las protestas ciudadanas, de acuerdo con una denuncia de la ONG Cubalex, que situó el foco del descontento en La Habana y Santiago de Cuba, los principales núcleos urbanos de la isla. En un comunicado, la organización afirmó que ese malestar se expresó en 106 protestas, con un pico de 30 en una sola jornada, el 13 de mayo, tras la caída parcial del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
Cubalex señaló que las manifestaciones tomaron «formas disruptivas» como cacerolazos, quema de basura y concentraciones frente a sedes gubernamentales, en un contexto marcado por el coste social de la crisis y el deterioro de los servicios. Según la ONG, lejos de ofrecer soluciones institucionales, el Gobierno cubano priorizó una «respuesta de control y represión» y apeló a una narrativa de amenaza militar externa que, sostuvo, sirvió para justificar la militarización interna y la difusión de propaganda belicista en espacios familiares y escolares. El informe también registró 304 eventos represivos y 221 víctimas directas. Entre los casos citados figuran el preso político Yoan de la Cruz, participante en las manifestaciones antigubernamentales del 11 de julio de 2021, cuya prisión fue revocada y que enfrenta un nuevo proceso, y Jonathan David Muir Burgos, de 16 años, detenido desde el 16 de marzo tras las protestas reportadas en Morón.
Cubalex agregó que el aumento de los operativos policiales y los cortes selectivos de internet y telefonía en zonas de conflicto funcionaron como «estrategias de control» complementarias a las detenciones.
