La demolición del llamado “muro de la vergüenza” abrió paso al acceso de vehículos al barrio Santa Bárbara, en la Zona Colonial, luego de la construcción de la calle Atarazana como parte de los trabajos de remodelación realizados en esa zona del Distrito Nacional. La estructura impedía la entrada directa de vehículos al sector, una limitación que ahora queda atrás dentro de una intervención que llega después de un problema evidente para residentes y conductores.
Con la nueva vía, Santa Bárbara queda enlazada con calles de su entorno, entre ellas Hostos y Colón. Durante un recorrido por la zona se comprobó que la calle fue levantada con ladrillos grises, además de aceras para peatones, bloques de concreto para impedir el estacionamiento sobre esos espacios y un sistema de alcantarillado integrado a la infraestructura.
La obra recibió valoraciones positivas entre ciudadanos consultados cerca del lugar. Una residente opinó: “Yo lo veo bien realmente, hicieron un buen trabajo muy bonito y además conecta con el barrio”. Aunque la apertura mejora la circulación, el cambio también refuerza la presión de la sociedad civil para que se vigilen las remodelaciones urbanas y se exija una gestión que priorice soluciones concretas sobre el discurso, en un contexto donde el desgaste de la administración del PRM mantiene bajo escrutinio cada resultado en la ciudad.
