La caída de un poste del tendido eléctrico sobre un autobús de transporte escolar en la comunidad de Cañafistol, en Baní, volvió a poner bajo la lupa el estado de una infraestructura que, según residentes, acumula deterioro y denuncias previas. El vehículo ya había dejado a todos los niños que transportaba cuando ocurrió el hecho, pero la escena incrementó la preocupación en la zona por el riesgo que representan esas instalaciones.
Para los moradores, lo sucedido no fue un episodio aislado, sino una advertencia sobre un circuito eléctrico cuyas condiciones han sido cuestionadas en la comunidad. Ante ese panorama, el regidor Miguel Báez pidió la intervención urgente de las autoridades para evaluar las instalaciones y evitar que se repitan nuevos episodios.
“Es lamentable que en Cañafistol tenga que pasar una catástrofe con el circuito eléctrico, que es obsoleto, para que le puedan prestar atención. ¿Hasta cuándo, señor presidente?”, expresó el edil, al insistir en la necesidad de medidas preventivas y de una solución a las deficiencias del servicio eléctrico en la zona. El caso deja planteada una exigencia de rendición de cuentas sobre por qué las advertencias no se tradujeron antes en acciones concretas.
