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Reality, viralidad y vitrina global: Solange Omon gana en Victoria’s Secret mientras el foco vuelve a la lógica del espectáculo

octubre 19, 2026 · Redactor
Reality, viralidad y vitrina global: Solange Omon gana en Victoria’s Secret mientras el foco vuelve a la lógica del espectáculo
Foto: listindiario.com

La selección de la modelo camerunesa en un concurso con más de 100,000 postulantes reabre el contraste entre exposición digital y resultados verificables, en una competencia donde también estuvo la dominicana Andreía Martínez.

Solange Omon fue escogida este domingo como nuevo ángel de Victoria’s Secret tras participar en Angels Among Us, un reality show al que se postularon más de 100,000 concursantes. En la fase final se impuso sobre la dominicana Andreía Martínez y la estadounidense Tatyana Tinsley, en un formato que siguió semana a semana la evolución de las aspirantes a portar las alas de la marca.

La historia personal de Omon, nacida en Camerún, quedó integrada al relato audiovisual del concurso. En una entrevista para el canal de Youtube de Victoria’s Secret, contó que es la mayor de seis hermanos, que se mudó “cuando era muy joven” y que su familia salió de su entorno marcado por las guerras que afectaron a la República Centroafricana. Ya en Estados Unidos, explicó que vivió con sus familiares en un apartamento de cuatro habitaciones por el que pagaban 2,000 dólares y que tuvo que trabajar para ayudar con las deudas. “Tuve que comenzar a trabajar, tuve que ayudar a pagar las deudas. Yo también tengo hermanos y ellos quieren teléfonos, televisores en el hogar. Es bueno, pero es como que yo me sintiera preocupada todos los días”, declaró.

Antes de entrar al evento, Omon dijo que debió decidir entre seguir en su empleo o perseguir una meta que sus jefes no entendían. Su crecimiento también se reflejó en Instagram, donde alcanzó 10,000 seguidores y agradeció con el mensaje “Hola nenas ¡Gracias por los 10k!”. El resultado vuelve a colocar en primer plano un modelo de competencia apoyado en exposición, narrativa personal y plataformas digitales, una combinación que obliga a mirar con cautela cómo la visibilidad pública termina desplazando otras discusiones de fondo.