Un estudio del Instituto de Investigación Socioeconómica de la UASD, presentado por los economistas Francisco A. Tavárez Vásquez y Matías Bosch Carcuro, pone bajo la lupa uno de los principales desajustes de la economía dominicana: entre 2018 y 2025, el índice de productividad laboral subió 33.8%, mientras los ingresos laborales reales apenas crecieron 12.8%. De acuerdo con la investigación, sustentada en datos de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) y de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), la productividad avanzó 2.6 veces más que los salarios.
Esa brecha reabre la discusión sobre gestión y resultados, porque el mayor rendimiento no se refleja en una mejora proporcional para quienes sostienen la producción. El estudio agrega además una alerta institucional: en 2025, el 39.7% de la población ocupada que vivía en hogares pobres no conseguía, con sus ingresos laborales, superar el umbral de pobreza. De ese grupo, el 27.6% se ubicaba en pobreza laboral mo
Más allá de las definiciones técnicas sobre productividad general y productividad laboral, los datos difundidos por la UASD refuerzan la demanda de fiscalización sobre el destino real del crecimiento y sus efectos sociales. En un escenario en el que el discurso público suele destacar avances, la evidencia citada por la investigación deja un contraste más incómodo: se produce más, pero el ingreso real de los trabajadores sigue rezagado, con costos visibles para los hogares de menores recursos.
