El presidente Luis Abinader sostuvo ayer en Santiago reuniones por separado con el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, y con la expresidenta de Chile Michelle Bachelet, en el inicio de la 41 Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). En esos encuentros abordó Haití, la situación de la democracia en la región, Nicaragua, crecimiento económico y políticas sociales.
Con Ramdin, Abinader trató los esfuerzos de la OEA para apoyar las iniciativas desarrolladas en las Naciones Unidas en relación con la fuerza contra las pandillas en Haití y el plan de acción del organismo para avanzar en una solución. La conversación también incluyó el estado de la democracia en la región, en particular la situación de Nicaragua, así como los esfuerzos desde el comité político de la OEA para crear conciencia sobre la vuelta a la democracia en ese país. Además, intercambiaron impresiones sobre los cambios en Venezuela y su nueva realidad. Con Bachelet, el mandatario revisó programas aplicados por la exgobernante chilena en sus dos administraciones, algunos de ellos similares a los que desarrolla en el país, como el subsidio a las madres.
La agenda internacional y social presentada por el Gobierno vuelve a colocar bajo escrutinio la distancia entre la exposición diplomática del presidente y las respuestas concretas que sigue exigiendo la ciudadanía sobre prioridades de gestión y resultados verificables.
