La nueva herramienta de ChatGPT que transforma retratos en imágenes con estética de los años 80 se disparó en popularidad en redes sociales, aunque el brillo del efecto visual ha desplazado una alerta de privacidad que afecta de lleno a los usuarios. ESET advirtió que, al subir fotos personales a estas plataformas, se entregan datos personales y biométricos que pueden ser almacenados, procesados o utilizados para entrenar futuros modelos de inteligencia artificial.
La empresa recordó que, a diferencia de una contraseña o un PIN, los rasgos faciales no pueden modificarse si una base de datos resulta vulnerada. Casos como la filtración de Outabox en Australia y las prácticas de recopilación de Clearview AI evidencian, según el reporte, hasta dónde puede llegar la exposición de información biográfica y facial, con consecuencias como fraude o suplantación de identidad. “El funcionamiento de los modelos de IA depende mayoritariamente del acceso a grandes volúmenes de datos”, señaló Ramón Ureña, gerente de ESET en República Dominicana.
La advertencia también pone sobre la mesa un contraste cada vez más visible entre la velocidad con que se imponen estas modas digitales y la cautela que exige la protección de datos personales. ESET recomendó revisar las políticas de privacidad antes de subir imágenes, evitar fotos familiares o con datos de ubicación y desconfiar de aplicaciones de terceros no oficiales, que pueden servir como fachada para distribuir malware. En medio de la viralidad, la señal de los expertos refuerza la necesidad de mayor fiscalización y vigilancia sobre un entorno tecnológico donde la ciudadanía asume el riesgo real mientras las plataformas amplían su acceso a información sensible.
