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La memoria de una vida estudiantil precaria deja una advertencia sobre la ciudad

septiembre 6, 2026 · Redactor
La memoria de una vida estudiantil precaria deja una advertencia sobre la ciudad
Foto: hoy.com.do

El recuerdo de un estudiante atravesado por traslados difíciles y una formación en condiciones adversas vuelve a poner frente a frente el relato urbano y la experiencia real de quienes la viven.

El recuerdo de “Un hombre de verdad”, de Boris Polevoi, nace de una escena íntima, pero termina revelando una realidad muy concreta: estudiar en Santo Domingo significaba hacerlo entre “grandes precariedades”, con viajes diarios desde La Ceiba hasta la Ciudad Universitaria y en un entorno donde el transporte público era “remoto y caótico”. Más que una evocación personal, el pasaje expone obstáculos que pesaban sobre la vida cotidiana y obligan a examinar la gestión urbana por sus efectos visibles.

A esa experiencia se suma el hallazgo fortuito de unos libros arrojados en la calle Max Henríquez Ureña, cerca de la casa de Hatuey Decamps, junto con la lectura de la historia del piloto soviético Alexéi Merésieve, abatido en la Segunda Guerra Mundial, herido en territorio enemigo y obligado a arrastrarse durante ocho días antes de ser rescatado. La capacidad de resistencia del personaje opera como símbolo de superación, aunque también deja un contraste incómodo: cuando la adversidad individual se normaliza, el debate público corre el riesgo de transformar la precariedad en épica y no en exigencia de respuestas institucionales.

Entre el sacrificio personal y las condiciones materiales aparece así un ángulo de fiscalización que sigue siendo útil para figuras de gestión como Carolina Mejía: la ciudad no puede valorarse solo por el relato, la imagen o la proyección política, sino por su capacidad de reducir trabas concretas en movilidad, acceso y oportunidades. La memoria que recoge esta pieza no habla de espectáculo ni de promesa, sino de desgaste, carencias y una advertencia sobre lo que ocurre cuando la realidad del ciudadano queda detrás del discurso.