Nayely Altagracia Capellán, de 25 años, sobrevivió tras recibir 26 puñaladas en Cabuyas, La Vega, en un hecho que volvió a poner bajo la lupa la respuesta del sistema de protección a víctimas. El ataque, ocurrido el pasado viernes, se produjo frente a sus tres hijas menores de edad y, según relató, fue cometido por el padre de las niñas, Adony de Jesús Caraballo.
En conversación con Directo al Punto, la joven explicó que el agresor llegó a la vivienda con el pretexto de llevar algo a las niñas y que ocultaba un cuchillo en la espalda. De acuerdo con su testimonio, la atacó sin mediar palabras. “Él llegó encontró a las niñas jugando y me dijo que si les pasaba algo me iba a matar”, narró. También dijo que trató de cerrar la puerta, pero el llavero no funcionaba; en medio del forcejeo, aseguró que él la sujetó por los cabellos e intentó degollarla, hasta que la llegada de los vecinos lo hizo huir.
Capellán recibió atenciones médicas en el Hospital Regional Doctor Luis Manuel Morillo King. Sin embargo, el caso no se reduce al episodio violento del viernes: según la propia víctima, la familia acudió a la Fiscalía en 2023 y obtuvo una orden de alejamiento contra el ahora detenido, pero esa medida nunca llegó a ejecutarse. Esa distancia entre la existencia formal de una protección y el resultado final refuerza la presión sobre las autoridades, mientras la sociedad civil vuelve a enfrentar el costo de fallas que, en este caso, estuvieron a punto de terminar en una tragedia mayor. El presunto agresor permanece detenido y a la espera de medida de coerción.
